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El último gran sueño de Pablo Neruda tenía un nombre: Fundación Cantalao. En una célebre entrevista con la periodista argentina Rita Guibert, después de obtener el Premio Nobel, el poeta explicaba el sentido de su proyecto: "Será una fundación para que los escritores becados puedan vivir por un año con el producto de mis derechos de autor, disfrutando de una casa común para reuniones y actos, además de cabañas individuales para trabajar".
Cantalao es el primitivo antecedente de la Fundación Neruda. El vate nunca habló de casas museo para celebrar su obra; lo que quería era una de casa de residencia para escritores.
A principios de los 70, Cantalao estuvo a punto de materializarse. En 1972 Neruda compró un terreno en Punta de Tralca, en la quebrada Huellilemu, cerca de Isla Negra, y lo donó a la futura fundación. Por su parte, el gobierno de la UP aprobó la entrega de fondos para su construcción.
El golpe militar echó por tierra el sueño del vate. Pero a más de 30 años de su muerte, cobra nueva fuerza. A seis meses de concluido el año centenario del poeta, la Fundación Neruda -creada por su viuda Matilde Urrutia- lo ha retomado y se plantea entregarlo, como fecha tope, en 2010. |
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Una obligación
A principios de los 90, la Fundación Neruda convocó a un concurso de proyectos para diseñar Cantalao. La propuesta ganadora, sin embargo, resultó inalcanzable: costaba siete millones de dólares.
En los últimos dos meses los directores de la fundación se han reunido con personas que conocieron el proyecto original del vate: Sergio Soza, quien trabajó en el primer borrador, el que sería financiado por Losada, editor de Neruda; y los arquitectos Raúl Bulnes y Carlos Martner, que estuvieron en la última fase.
"Lo que hemos hecho es volver a los fundamentos del proyecto", comenta Francisco Torres, director ejecutivo de la institución. "Estamos empapándonos de la idea original de Neruda y analizando cómo materializarla en el contexto del siglo XXI. Tenemos esa obligación".
Si bien áun no llegan a una propuesta definitiva, ésta sería menos ambiciosa que la planteada en los 90 y que incluía, entre otras cosas, un museo, salas de arte, aulas audiovisuales, terminales computacionales y un espacio para eventos masivos. "Pensamos en un proyecto donde el componente creativo sea lo que destaque, con una infraestructura mínima de operación y perspectivas de crecimiento", indica Torres.
La idea base sería la residencia de escritores, habilitada con salas de trabajo y conferencias. El presupuesto: un millón de dólares.
De acuerdo con el director ejecutivo, tras el centenario la fundación está más cerca de concretarlo: "La presencia mundial de Neruda hoy favorece el financiamiento internacional y pensamos que instituciones y países amigos podrían encantarse con este proyecto".
La fundación trabajará en su formulación el resto del año y a partir del próximo se abocará a buscar financimiento. "Sería un gran aporte para el bicentenario. Esa es nuestra fecha límite de entrega", añade.
Por lo pronto, la institución celebrará el cumpleaños 101 del poeta, el sábado 16 y domingo 17: en La Sebastiana, inaugurará una muestra de Francisco Velasco, hijo del médico de Neruda, pintor y ex ingeniero de Silicon Valley; en Las Chascona, el Ballet Nacional mostrará Carne de Aire y en Isla Negra se realizará un carnaval callejero. |
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